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El manejo del espacio en la nueva realidad

El impacto en la forma en la que concebimos nuestros espacios en la nueva realidad está dado desde tres puntos de vista: el individual, el de la ciudad y el de la sociedad.

El espacio individual ahora será compartido

Nuestra vivienda es nuestro entorno inmediato. Lo ha sido, lo es y siempre estará relacionada con la forma en que vivimos. Este espacio responde al disfrute y ha sido diseñado para unir a las personas y brindar seguridad. Es extremadamente interesante ver cómo, antes de la crisis, la casa no era el lugar donde pasábamos la mayor parte del tiempo, sino solo algunas horas. Y ahora todo ha cambiado: nuestra casa alberga todas nuestras actividades y estamos re-descubriendo esos pequeños placeres que habíamos olvidado, posiblemente porque estábamos pasando gran parte de nuestro tiempo al aire libre.

Desde ahora se debe asumir que cualquier espacio público o privado se debe necesariamente compartirse, en primer lugar, con otros miembros de nuestra familia, cada uno haciendo lo suyo: niños jugando, papá asistiendo a una reunión en línea, mamá trabajando en su ordenador. Todas estas actividades deben coexistir y, por tanto, el espacio deberá adaptarse a todas esas necesidades. Tal vez a través de estructuras flexibles que pueden dividir una habitación en diferentes áreas según la actividad: trabajar, estudiar, hacer deporte.

Ciudades, focos de contagio ¿habrá como cambiarlo?

El siguiente espacio es la ciudad.¿necesitamos espacios más abiertos y, por lo tanto más saludables?, ¿cómo evaluamos donde los mapas de calor pueden volver a ser un problema?, ¿qué normas tenemos ante estos nuevos retos? En la actualidad nuestra vida genera miles de datos que se pueden utilizar para una mejor planificación. La necesidad de aire fresco que los ciudadanos necesitan nos obliga a pensar que debemos diseñar nuevos sistemas de ventilación, nuevos filtros que puedan prevenir la propagación del virus o incluso sistemas técnicos para reducir los contaminantes del aire interior. Evidentemente, estas medidas deberán cumplir con las nuevas políticas y regulaciones que deberán implementarse. 

Parámetros orientados a la salud: El diseño y el material se repiensan según la situación actual, generando nuevas formas de vida. Si bien las nociones de diseño modular, elementos prefabricados, particiones flexibles y estructuras livianas seguirán creciendo, se tendrá que planificar nuevas configuraciones teniendo en cuenta las medidas de distanciamiento social. Las superficies estarán cubiertas con materiales que evitan la proliferación de enfermedades y el diseño estará orientado a eliminar los riesgos de transmisión.

Ciudades adaptables: Los epicentros de la transmisión de enfermedades han sido las más afectadas por el coronavirus. Esto cuestiona sus sistemas y organización que les obliga a reinventarse y adaptarse a nuevas realidades, innovando, creando y experimentando en el camino. Ante todo se debe ser coherentes con las realidades socioeconómicas, desde el respeto y con la distancia necesaria, ha sido otro de los grandes problemas que ha dejado en evidencia a los individuos. Los espacios públicos deben flexibilizarse y adaptarse a estas nuevas medidas de distanciamiento social para ayudar a cumplirlas. Cambiar conceptos ya establecidos desde el punto de vista comercial. Espacios más amplios, zonas de espacios personales inaccesibles o seguras, señalética, velocidad etc.

Las escalas de los lugares con una alta o baja concentración de personas, las redes públicas no se ajustan a las nuevas normas de distanciamiento social y si a esto le sumamos el imperante problema de contaminación a través del transporte particular nos encontramos con una necesidad de cambio inminente con las herramientas que hoy tenemos internet, interconectividad de las cosas optimización de traslados, o resolución de ellos. Muchas ciudades ya están planeando un futuro reemplazando los carriles de tráfico por senderos peatonales alentando a los ciudadanos a caminar y andar en bicicleta. Con menos contaminación y más ejercicio físico, las ciudades abogan por un estilo de vida más saludable.

Los espacios comerciales y su adaptación cada vez más acusada al showrooming y venta online hace necesaria una reformulación de espacios híbridos en los que la tecnología y la arquitectura se van relacionando cade vez más, servicios y todo lo que el visual merchandising puede ofrecer, para no perder el sentido de ver tocar y sentir los objetos y cosas que se vuelven necesarios o llegar a una estandarización de las necesidades.

En definitiva, la nueva normalidad está enfocada en ayudar a rediseñar los espacios para que las personas puedan vivir con mayor tranquilidad, sin miedos a la enfermedad, con menores posibilidades de contagio y en sintonía con el nuevo estilo de vida que está naciendo de este tiempo de reflexión y reconstrucción del mundo y su sociedad.

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